Dieta Mediterránea
La dieta mediterránea se basa en el tipo de alimentación que siguen los lugares bañados por el mar mediterráneo.
Los primeros estudios sobre este tipo de alimentación surgieron al observarse que los habitantes que seguían una dieta mediterránea presentaban una menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas, y tenían una mayor esperanza de vida que poblaciones del resto del mundo.
Paella Valenciana: la más completa de las recetas en la dieta mediterránea.
Características básicas:
Consumo de aceite de oliva.
Consumo alto de alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y hortalizas. La naranja figura entre las frutas preferidas por la población.
Uso de productos como el ajo o la cebolla, y algunas especies y hierbas aromáticas.
LAS NARANJAS EN LA DIETA MEDITERRANEA
Nunca deberíamos dejar de comer naranjas en el tiempo en que se da esta fruta, pues el aporte vitamínico y mineral que nos otorga nos protegerá de enfermedades o estaremos más fuertes para enfrentarlas.
Las naranjas no solo son ricas en vitaminas, también poseen sales minerales tan benéficas para nuestro equilibrio físico y emocional, como HIERRO, POTASIO, MAGNESIO, FÓSFORO, CALCIO, ETC.
Incluye un zumo de naranja en tu desayuno diario y mejorará tu calidad de vida.
LA MIEL EN LA DIETA MEDITERRANEA
La miel suele tomarse como alimento de desayuno o de merienda, en numerosos postres dulces, endulzando diversas bebidas, como el té o el café, por ejemplo.
Su poder endulzante es superior al del azúcar y mucho mayor que el de la sacarosa.
La miel es un alimento fácilmente asimilable por el organismo, gracias a su composición enzimática que ayuda a su digestión y con poder laxante.
EL ACEITE EN LA DIETA MEDITERRANEA
El aceite de oliva es un valioso alimento, debido a su riqueza en diversos componentes, entre los que destaca el ácido oleico, el ácido graso monoinsaturado más importante de la dieta. Propiedades:
Reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Previene el envejecimiento celular.
Regula el sistema inmune y modera las reacciones inflamatorias.
Regula los niveles de azúcar en sangre.
Previene patologías digestivas
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